Thursday, March 30, 2006
Un poco de cariño, al final del camino...

Me gustan los comerciales de las AFP. Como que todos invitan a ver un futuro en que tendremos una gran casa en medio de una parcela con pasto, un gran castaño con columpio para los nietos y un muelle para que puedan bañarse directamente en las cristalinas aguas de una laguna, donde habrá también una pequeña banca para que, mi esposa de avanzada edad y yo, podamos verlos mientras nadan y juegan. Tristemente la realidad dista bastante de una tan soñada senectud, de hecho lo más probable es que muchos tendremos pensiones que con suerte alcancen los 400 mil pesos, con lo cual poco se puede hacer dado el gasto en remedios y otras cositas. Pero las pretensiones de la presidenta Michelle Bachelet es que todo esto cambie con un nuevo proyecto de ley que aumentará en un 10% las pensiones mínimas y dará el acceso automático de los adultos mayores a la pensión asistencial.

Como decía la primer mandataria durante su campaña, dentro del marco de los 36 compromisos que se comprometió a llevar a cabo en sus cien primeros días de gobierno, el tema de los abuelitos en el país es algo grave. Pensiones de 80 mil pesos, precarias condiciones de vida y en algunos casos, como el de la abuelita de Peñalolén, condiciones infrahumanas de supervivencia son la realidad para muchas personas que superan los 65 años en Chile. Claro este primer paso de la Presidenta va a aumentar entre 8 y 10 mil pesos la mensualidades de los abuelitos, ¿no será mucho?, digo yo, más ensima este aumento es para aquellos que reciben pensiones de menos de 100 mil pesos... Da como para pensar...

Bueno, puedo concordar con ustedes que para paliar las condiciones de los adultos mayores, es un primer e importante paso, pero en lo que no estoy de acuerdo es en que nos pongamos alegres por algo así. Hay que mejorar muchísimas cosas, como el trato que le damos a los ancianos. Por ejemplo iba yo un día caminando por Ahumada, y derrepente un conchesumadre [no encuentro una palabra en mi vocabulario que lo describa mejor] vestido impecablemente de terno, va y le pega un empujón a una abuelita con el hombro [debo suponer que el esfuerzo de girarse un poco para pasar de costado era un gasto de energía demasiado grande para él, y dada la velocidad que llevaba, algo así pudo haber sido mortal]. La abuelita claramente perdió el equilibrio se cayó. Para uno una caida es algo que en realidad no significa mucho, pero para una persona de alrededor de 70 años, puede significar que se les quiebre la cadera, o esguinzarse el pie. La cosa es que los transeuntes pararon a ayudar a levantarse a la señora, y este tipo siguió tan campante como si nada hubiese pasado. Mi indignación fue tal, que lo alcancé y le pegué el mejor empujón que pude... tristemente no hice que se cayera, pero por lo menos lo pude agarrar a chuchadas tranquilamente mientras me miraba sorprendido...

Ese es un caso de muchos. Personas que no les dan el asiento a personas que en realidad no pueden soportar un viaje en micro de pie, otros que no son capaces de ayudarlas con sus bolsas [por lo general gigantes], o por último devolverles la palabra en las micros cuando ellos te meten conversa [cosa nada de rara...].

Somos parte de una cultura que fomenta la juventud y deja de lado a los mayores, quienes fueron realmente quienes construyeron el país en el que vivimos hoy en día. Los llevamos a instituciones, porque en la casa "molestan". Acaso no saben ustedes que algún día también serán viejos, refunfuñones [claro, despues de una vida completa soportando a algunas personas imbesiles, perdemos la tolerancia que nos quedaba...] , regalones, que van a querer un poco de atención. Entendamos que cuando llegamos a una etapa donde no podemos hacer las cosas que hacíamos antes, empezamos a deprimirnos, a encontrarnos inútiles... no necesitamos que nos refuercen esa idea todos los días, ¿cierto?

Quizás de aquí en adelante deberíamos empezar a tratar bien a los abuelitos... son gente con historias que contar, algo que decirnos, cosas que enseñarnos... Tomemos en cuenta que llegaremos a esa edad algún día, y que a ellos tampoco les queda tanto en esta tierra tampoco, ¿nos cuesta mucho acaso darles unos últimos años felices?

 
Craneado por Rupert a las 8:26 PM | Permalink | 4 se han pronunciado. Hazlo tu también
Wednesday, March 22, 2006
De la tolerancia...
Un amigo hizo llegar a mis manos un artículo publicado en Las Últimas Noticias, donde mostraban el espanto que tenía el grupo religioso evangélico en Valdivia por un ciclo de cine gay. Por supuesto, ellos están en su libre derecho de protestar todo lo que quieran contra las cosas que no les parecen correctas, pero las declaraciones del Pastor Omar Rosas a este diario dejan muchísimo que desear: "La Biblia habla sólo de hombres y mujeres. Los homosexuales se han desviado, eso es corrupción, es demoníaco. Se que es dificil entender este lenguaje, pero un homosexual es una persona que ha sido poseída por el demonio. No podemos condenarlos, pero abrir espacios como este ciclo de cine es abrir paso a la corrupción".

Me pregunto, qué tanto dista este tipo de declaraciones, en donde se considera a una persona que no tiene los mismos gustos que los heterosexuales, alguien caido en la profanación de lo natural; de los comentarios que hacen los grupos extremistas nacionalistas, como los Skin Heads.

Señores, dejemos de definir a las personas por sus gustos e intereses, por sus colores o procedencias... LAS PERSONAS SON PERSONAS, y son tan parte de la sociedad como cualquier otro, supuestamente normal y chileno...

Siempre se ha criticado a EE.UU. por su racismo y su creencia de que son dueños del mundo... Tristemente los que tienen este tipo de conductas y pensamientos no están siendo mejores. Puedo entender que entre las cuatro paredes de los templos evangélicos se discutan este tipo de temas, lo que de hecho encuentro muy bien, pero dejemos de creer que un ciclo de cine gay va a volver gays a sus hijos e hijas y va a corromper la sociedad!!!

O sino, claro, santo remedio para la homosexualidad, hagámosles ver películas pornos heterosexuales, y así enmendaremos el camino...

Espero que esto los haga pensar un poco en que tipo de país queremos vivir, dónde queremos estar...
 
Craneado por Rupert a las 7:29 AM | Permalink | 3 se han pronunciado. Hazlo tu también
Monday, March 20, 2006
Canciones y cuentos de cuna...

El otro día recordaba el show de Coco Legrand en el último Festival de Viña del Mar, y se me vino a la memoria una acotación que hizo sobre los cuentos infantiles y la violencia contenida en ellos.

Es impresionante si nos ponemos, ni siquiera a analizar, sino a prestar atención a las letras y el contenido de las canciones que casi todos cantamos alguna vez en nuestra infancia. Tomo el ejemplo clásico, el del Perro Judío...

EL PERRO JUDIO
¿Cuántos panes hay en el horno?
25 y un quema'o
¿Quién los quemó? El perro judío
Arráncate perro que allá voy yo, ron ron
eso te pasa por aturdí'o, ron ron.

O sea, para que siquiera ponernos a pensar en sus implicancias, donde los niños asumen la condición de "perro", o de bajeza a una determinada religión que, nos guste o no, están en todo su derecho de creer lo que se les venga en gana. Aunque claro, el ejemplo citado por Coco Legrand fue el cuento de la Caperucita Roja, el cual bajo interpretaciones implica la Menarquia de la mujer [el lobo la quita del camino que su madre había predispuesto para llegar a su meta, ella sigue este nuevo camino, pierde el rumbo, y porsupuesto su meta. Y siendo que en el final real del mismo cuento, no llega ningún leñador a rescatar a Caperucita y su abuelita, la cosa nos queda absolutamente clara].

Claro, y si vemos que Perrault es también un escritor de cuetos para adultos, no creo que haya mucho más que decir sobre este cuento en especial. Así también tenemos clásicos como Alicia en el País de las Maravillas, donde la interpretación clásica del cuento nos habla de una niña que esta descubriendo lo que es el sexo.

Ahora bien, hay una canción en especial que siempre me ha maravillado por su crudísimo contenido original: Alicia va en el Coche.

En coche va una niña, carolín, (bis)
hija de un capitán, carolín cacao leo lao. (bis)

¡Qué hermoso pelo tiene; carolín! (bis)
¿Quién se lo peinará? carolín cacao leo lao. (bis)

Lo peinará su tía, carolín, (bis)
con mucha suavidad, carolín cacao leo lao. (bis)

Con peinecito de oro, carolín, (bis)
y horquillas de cristal, carolín cacao leo lao. (bis)
Alicia cayó enferma, carolín (bis)
Quizá se sanará, carolín cacao leo lao. (bis)

Alicia ya está muerta, carolín. (bis)
La llevan a enterrar, carolín cacao leo lao. (bis)
Alicia va en el coche, carolín (bis)
Con techo de cristal, carolín cacao leo lao (bis)

Con varios oficiales, carolín, (bis)
y un cura sacristán, carolín cacao leo lao. (bis)

Encima de la tumba, carolín, (bis)
un pajarillo va, carolín cacao leo lao. (bis)

Cantando el pío, pío, (bis)
y el pío, pío, pa, (bis)

Esta viene a ser una versión más o menos completa de la canción original [falta la parte donde ella sale a jugar, y se contagia con Tuberculosis].... creo que ni siquiera tengo que hacer alguna alusión a esta obra en particular, la letra es bastante explícita en su contenido.


Ahora, si nos ponemos a pensar en la edad de los pequeños a los cuales se les enseñan este tipo de canciones, no debemos temer que afecten su futuro o la forma de ver el mundo, puesto que su capacidad de interpretación no está aun por completo desarrollada, pero no podemos ser tan ingenuos tampoco de pensar de que todo lo que escuchan a esa edad es absolutamente compatible con los Barneys o Telletubies que ven en televisión....


Este es nuestro Chile, y por lo demás nuestra Latinoamérica. Quizás podríamos empezar a contemplar inventar nuevas canciciones que les dejen un poco más que un rato de entretención... o podemos seguir las enseñanzas de nuestros abuelos, que tan mal no nos ha dejado...

 
Craneado por Rupert a las 8:36 AM | Permalink | 8 se han pronunciado. Hazlo tu también